Gobierno y ciencia, codo a codo también en la producción de alimentos

Domingo, 28 de junio del 2020 / Fuente: Granma

 Primer encuentro con un grupo de científicos y académicos de instituciones cubanas destinadas a la investigación agropecuaria Foto: Estudios Revolución

A buscar en la ciencia respuestas a los grandes problemas que hoy estamos llamados a resolver en el país, ha convocado en disímiles ocasiones el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. La experiencia más reciente de ese llamado la ha dejado la manera en que de conjunto con expertos y científicos el Gobierno cubano ha enfrentado a la COVID-19.

Tras el propósito de consolidar ese método de trabajo y extenderlo a otros sectores, en días recientes el Jefe de Estado sostuvo un primer  encuentro con un grupo de científicos y académicos de instituciones cubanas destinadas a la investigación agropecuaria, un asunto prioritario también en la cotidianidad de la Mayor de las Antillas.

Estamos lejos aún de lograr la soberanía alimentaria y nutricional que nos hemos estado planteando y eso realmente nos pone en una situación compleja, reflexionó junto a ellos el mandatario. De ahí su insistencia en la necesidad de incrementar la producción de alimentos en el país, empleando todas las reservas internas, que incluyen también la investigación, la cual a su vez conduce necesariamente a la innovación y el desarrollo tecnológico, además de la sistematización de los resultados.

En la videoconferencia -donde participaron además el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz-, el Presidente Díaz-Canel argumentó que la producción de alimentos es uno de los temas que debemos abordar con carácter holístico e integral.

Aseguró que es un problema de soberanía nacional y abarca muchos elementos que se deben interrelacionar como la producción, la distribución, la inocuidad de los alimentos, la comercialización, los precios, la calidad y los hábitos nutricionales, entre muchos otros, que serán tenidos en cuenta en futuros intercambios con esta comunidad científica.

Al retomar la enseñanza que nos ha dejado el enfrentamiento a la COVID-19, destacó cuánto ha significado el aporte de las ciencias, que permitió conocer el valor de un buen sistema de trabajo, teniendo como una de sus premisas esenciales que la pandemia del nuevo coronavirus en el mundo no ha sido solo un problema sanitario.

Estos complejos meses han dejado bien claro “que nuestro valiosísimo personal de Salud enriquece mucho su trabajo cuando concurren en su auxilio, en su apoyo, los académicos de diversos campos”.

Precisamente la práctica de coordinar esfuerzos también con el aporte de las ciencias, “deja todo un aprendizaje para abordar el tema de la soberanía alimentaria y nutricional, y es la perspectiva con que trabajaremos en el futuro en otros ámbitos de la vida económica y social del país”, acotó.

En este sentido el mandatario convocó a integrar los aportes científicos de todos los saberes, incluyendo los sociales. Al mismo tiempo, destacó la necesidad de dar espacio al intercambio con los productores de las diferentes formas de propiedad y gestión, porque nosotros podemos creer que estamos proponiendo algo novedoso, algo que resuelve, y si no tenemos en cuenta los intereses de los productores, no va a existir la motivación ni el apoyo de esos actores productivos.

Uno de los potenciales que tenemos en Cuba y que debemos reconocer para avanzar en diferentes frentes –subrayó-, es “utilizar mejor el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación, y para ello no basta con tener capacidades humanas, también se requiere crear un sistema de trabajo con un enfoque de políticas públicas que asegure que ese potencial sea eficientemente utilizado”.

Díaz-Canel mostró confianza en el aporte de estos encuentros, pues será una nueva motivación para el mundo académico y de investigación, “una cosa es investigar y enseñar, y otra es trabajar codo a codo con los tomadores de decisiones y los portadores de otros saberes”, señaló.

Entre los temas que inevitablemente no pueden dejar de ser abordados en encuentros sucesivos, el Jefe de Estado comentó los relacionados con las variedades de semillas; el uso de los suelos y su conservación; los temas climáticos; los recursos hídricos; las tecnologías; los equipamientos y aspectos socio-económicos y organizacionales como la efectividad o eficiencia de las empresas; la autonomía de las cooperativas; los incentivos; la distribución de recursos; la comercialización y los precios.

En tal sentido, insistió en la pertinencia de tener en cuenta el quehacer de campesinos, innovadores y extensionistas agrícolas, porque la experiencia práctica en estos temas es muy importante para desentrañar cómo podemos convertir un grupo de excepciones de nichos de desarrollo que tenemos hoy en nuestro país en la reglas del buen hacer.

Términos como sistemas de gestión del conocimiento, integración e innovación, autoabastecimiento local y extensionismo marcaron transversalmente las intervenciones de los participantes. En ellas se coincidió además en la urgencia de fomentar los vínculos que deben existir entre la academia y la base, así como el papel que les corresponde a los gobiernos locales para potenciar la producción de alimentos.

En esta ocasión, el punto de partida de la reunión fue el resultado del Primer “Taller de Producción de Alimentos con más ciencia” que derivó 17 indicaciones, de las cuales se implementaron ocho. Durante la presentación en la reunión, la viceministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Adianes Taboada, dijo que algunos de los resultados del taller se incluyeron en el Plan de la Economía.

Finalmente, Maricela Díaz, directora de Ciencia y Técnica, Innovación y Medio Ambiente del Ministerio de la Agricultura, presentó un nuevo sistema de trabajo que propiciará dinamizar más la introducción de los resultados de las ciencias y el vínculo con los productores.

La producción de alimentos del país es estratégica, más aún en un escenario mundial impactado por la COVID-19, y con la mirada puesta en contrarrestar los efectos de una crisis económica internacional prolongada.

Potenciar nuestras reservas internas desde la gestión del conocimiento, la innovación y la tecnología, en permanente intercambio con los productores en la base, permitirá producir más, desde los recursos nacionales, y reducir gradualmente las importaciones



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