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Enfermedades vasculares en adultos jóvenes hipertensos y las nuevas directrices
En dos nuevas investigaciones se demostró que cuando las personas menores de 40 años presentan hipertensión arterial se incrementa significativamente el riesgo de sufrir precozmente enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares.

Los resultados de ambos estudios, realizados independientemente en Corea y los Estados Unidos de Norteamérica, con un gran número de pacientes, fueron publicados recientemente en la revista Journal of the American Medical Association. Los norteamericanos participantes tenían una edad promedio de 36 años al inicio de la pesquisa.

La base del estudio

Ambas investigaciones estuvieron basadas en las recientes directrices sobre la presión arterial, del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón.

En esas directrices se determinó un umbral más bajo para lo que se considera como hipertensión.

La “etapa uno” se consideró que comienza cuando la presión arterial máxima es superior a los 130 milímetros de mercurio y la mínima en los 80 y fue tomada como hipertensión en “etapa dos” si aumenta por encima de 140 la máxima o diastólica y 90 la mínima o sistólica.

Según las nuevas directrices, una presión arterial normal debe ser de menos de 120 la sistólica y menos de 80 la diastólica.

Para algunos, esas nuevas directrices son demasiado estrictas y aún no se han adoptado universalmente. Así vemos que todavía no son utilizadas en Europa.

Ventajas de las nuevas directrices

Estas nuevas directrices en relación a la presión arterial parecen ser adecuadas. Entre otras cosas, pudieran ayudar a identificar a los adultos jóvenes con un riesgo más elevado de sufrir eventos cardiovasculares y muerte por todas las causas motivadas por hipertensión.

Además, los resultados de dos investigaciones con dos poblaciones muy diferentes aportan unas evidencias bastante sólidas de que las nuevas directrices están identificando una hipertensión preocupante en las personas adultas por debajo de los 40 años de edad.

Cuando se utilizan las nuevas cifras se encuentra una gran cantidad de jóvenes con ese trastorno. En los Estados Unidos las nuevas directrices revelan que un 46 por ciento de las personas sufren de hipertensión, un aumento frente a un 32 por ciento de acuerdo con las cifras anteriores.

En China la cifra es ahora de un 50 por ciento, un aumento frente a un 25, y en la India ahora es de un 43 por ciento, cuando antes era de un 29.

Apreciación por parte de los pacientes

Gran cantidad de personas consideran la hipertensión arterial como una enfermedad abstracta. A diferencia de un dolor en cualquier parte del cuerpo o una tos pertinaz, ella es casi imposible de sentir, sufrir, visualizar o ubicar.

Si se añade que raras veces provoca síntomas y que sus daños, como un infarto cardiaco o un accidente cerebrovascular, con frecuencia pueden demorar años en ocurrir. No es difícil comprender por qué el gran público podría subestimar la importancia de controlarla lo antes posible.

La importante educación al paciente

Se debe educar a estos pacientes, responsabilizarlos con el control de su enfermedad y hacerlos comprender que ellos mismos tienen en sus manos los medios para controlar su salud.

Un primer paso importante es tomarse la presión arterial de forma sistemática, en casa o en el consultorio del médico de la familia más cercano, y llevar un registro escrito de esas cifras. Las personas con hipertensión también deben priorizar unos cambios saludables en sus estilos de vida. Además de tomar los medicamentos indicados, un estilo de vida sano es obligatorio para poder controlar el mal.

Eso significa una dieta y un peso apropiados, restringir o mejor, eliminar la ingestión de sodio, sal y alcohol y el consumo de tabaco, así como cualquier otra adicción tóxica, y hacer ejercicios de forma regular.

Si los jóvenes con hipertensión pueden controlar adecuadamente su presión arterial, su riesgo de enfermedad cardiaca y accidentes cerebrovasculares agazapadas en su futuro también podrían reducirse.

En Cuba

Aunque con los criterios anteriores a las nuevas directrices, se realizó una investigación denominada Pesquisa de hipertensión arterial en una población mayor de 15 años de un consultorio médico de Santiago de Cuba, consistente en un estudio descriptivo y transversal de 568 pacientes de 15 o más años que no estaban diagnosticados como hipertensos.

En la casuística se diagnosticaron 15 hipertensos, la mayoría de grado uno, entre los cuales predominaban los del sexo femenino y los grupos etarios de 35 a 44 años y otros.

Según la publicación, como principales factores de riesgo detectados primaron el color negro de la piel, la dieta inadecuada, el sedentarismo y la adicción tabáquica.

La cifra representa una tasa de incidencia de 2,6 por ciento en el período analizado, los cuales se sumaron a los hipertensos que ya estaban diagnosticados.

Tal como se plantea, aquí también se enfatiza que, a pesar de los esfuerzos realizados por los sistemas de salud de diversos países, aún persisten algunas dificultades al respecto, que incluyen: falta de prevención, diagnóstico tardío, tratamiento inapropiado, poca adherencia al tratamiento, falta de control en las cifras de presión arterial, descontrol de los factores de riesgo o de las enfermedades asociadas y poca conciencia de la población en cuanto al peligro que representa ser hipertenso.

Escrito por Doctor Alberto Quirantes Hernández

Fecha:
Lunes, 19 de noviembre del 2018
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