Paradigma de la ciencia universitaria

Sábado, 8 de agosto del 2020 / Fuente: Granma

 Planta inaugurada el pasado 11 de noviembre para producir los fertilizantes y sustratos Nerea, destinados a la agricultura, creados en el IMRE Foto: Cortesía del IMRE Foto: cortesía

Creado el 1ro. de julio de 1985, el hoy denominado Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales (IMRE), perteneciente a la Universidad de La Habana, pronto descolló por su quehacer científico de primer nivel, expresado en la publicación de un alto número de artículos en prestigiosas revistas foráneas, el registro de decenas de patentes, la formación de especialistas altamente calificados y la obtención de una elevada cifra de premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba.

Si bien la institución, surgida por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, tuvo la misión inicial de apoyar el desarrollo de la incipiente industria electrónica cubana (el nombre original era Instituto de Materiales y Reactivos para la Electrónica), la caída del campo socialista y el periodo especial condujeron a que el centro rediseñara sus líneas investigativas, con énfasis en la prometedora ciencia de nuevos materiales.

Resulta oportuno señalar que los materiales son compuestos sólidos que, en dependencia de sus posibles campos de aplicaciones, son capaces de marcar el progreso de la humanidad en cualquier época. Baste mencionar lo que significaron en su momento la aparición de los polímeros o más recientemente la fibra de carbono y la fibra óptica.

Devenida en la más importante institución del país dedicada a las investigaciones en tan promisoria esfera, el imre incursiona también en el desarrollo de aplicaciones de tecnologías láser y equipos de terapia luminosa, en particular para el sector de la salud y la industria, así como en el desarrollo de proyectos en las nanotecnologías, desarrollo energético sostenible, a partir de fuentes renovables, principalmente la fotovoltaica, el almacenamiento de energía, la protección del medioambiente, los materiales zeolíticos y sus aplicaciones, además de prestar servicios altamente especializados de análisis físico-químicos.

Entre 2017 y 2019, el imre participó en más de 30 proyectos investigativos concentrados en programas nacionales de alta prioridad, como son el de Ciencias Básicas, el de Nanociencias y Nanotecnologías, el Desarrollo Sostenible de Fuentes Renovables de Energía, Óptica Láser y Ultrasónica, entre otros.

Igualmente, desde el año 2000 a la fecha, el centro recibió 56 premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba. En la actualidad dispone de una plantilla conformada por 112 trabajadores, de los cuales 41 son doctores en Ciencias, 21 máster y 20 investigadores titulares. El 54 % de todo el personal lo integran mujeres.

APOSTANDO POR LA INNOVACIÓN

Como refiere a Granma la doctora en Ciencias Nancy Martínez Alfonso, directora del IMRE, la entidad ha realizado un significativo aporte en la formación de recursos humanos al recibir cada año decenas de estudiantes de la Universidad de La Habana y de otros centros de educación superior del país, quienes realizan allí sus trabajos de curso y de diploma.

Asimismo, resaltó, coordina un programa de maestría de excelencia en Ciencia y Tecnología de Materiales y un programa de Doctorado de Ciencia de Materiales, lo cual garantiza la calificación de profesionales de alto nivel en tan innovador campo de las ciencias exactas.

Según puntualizó la doctora Nancy Martínez, dentro de los resultados científicos más relevantes del  año 2019 logrados por el imre figura la inclusión de los productos zeolíticos Nerea en el Programa Nacional de Bioproductos del Ministerio de la Agricultura, a propuesta del Grupo Técnico Asesor de dicho organismo.

Lo anterior permitió obtener el aseguramiento logístico para la producción de las primeras mil toneladas, en la planta experimental Nerea, inaugurada el pasado 11 de noviembre, fruto del contrato de producción cooperada entre la Universidad de La Habana y la ees Geominera Oriente, aseveró.

Creados y desarrollados por el doctor en Ciencias Gerardo Rodríguez Fuentes y el ingeniero Lorenzo Armenio Rivero González, se trata de una familia de fertilizantes y sustratos elaborados con una innovadora tecnología, mediante la cual es posible incorporarle al material zeolítico los nutrientes requeridos por las plantas en la cantidad y proporciones óptimas, fundamentalmente nitrógeno y fósforo.

En el transcurso de las pruebas de campo realizadas en diversos lugares del archipiélago cubano a lo largo de más de tres décadas, el empleo de los productos Nerea benefició los rendimientos productivos en ajo, maíz, frijoles, tomate, pepino y plantas aromáticas, preservando la calidad del suelo y su capacidad para retener el agua.

De poder concretarse su generalización y elaboración industrial a gran escala, el país podrá extender las labores de fertilización a muchos cultivos excluidos hoy de esa práctica por la imposibilidad de importarlos, y hacer un uso más eficiente de los nutrientes. También favorecerá la reducción de los costos de producción y transportación, pues los fertilizantes Nerea se fabricarían en las cuatro plantas procesadoras del mineral zeolítico existentes en el occidente, centro y oriente de Cuba.

Otros aportes recientes del imre citados por la doctora Nancy Martínez, son el perfeccionamiento tecnológico de los equipos de terapia láser Fototer (se usan como analgésico y antinflamatorio en el tratamiento de diversas dolencias), que incluyó la construcción de un prototipo portátil de tecnología led con régimen autocontrolado.

Sobresalen, de igual modo, los resultados registrados en la esfera de las energías renovables, entre los cuales figuran los vinculados a la obtención de trazabilidad en las mediciones de radiación solar en el país, la publicación del libro Fotovoltaica para Cuba, del doctor Daniel Stolik Novigrod, y la obtención por este propio investigador del premio de Innovaciones Tecnológicas FV 2019.

Al igual que otras instituciones científicas de la Mayor de las Antillas, el imre también ha dado su contribución al enfrentamiento de la covid-19, al elaborar medios de protección para el personal de la Salud, confeccionados en la impresora 3d de la propia entidad.

Sobre el tema, la doctora Martínez Alonso indicó que las 102 viseras fueron elaboradas en el Laboratorio Láser por el ingeniero Osmel  Cruzata y su fabricación dio respuesta a la convocatoria lanzada por la Empresa de Automatización Integral (CEDAI), del Grupo de la Electrónica, de sumar a los centros investigativos, empresas y trabajadores por cuenta propia de todas las provincias, que cuentan con la mencionada tecnología, al combate contra la pandemia.

Tras siete lustros de su creación, el imre es una muestra fehaciente de cuánto puede contribuir al desarrollo económico y social de la nación el enorme potencial científico presente en nuestras universidades.

Su colectivo mantiene el compromiso asumido con Fidel durante su segunda visita a la institución, el 9 de febrero de 1989, de introducir, de la forma más rápida posible, los resultados de la investigación para resolver necesidades de la producción y los servicios en el país.



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