Desde la Universidad de Sancti Spíritus, energías renovables y desarrollo local para Cuba

Viernes, 11 de septiembre del 2020 / Fuente: CubaDebate

Miembros del proyecto FRE local en intercambio con pobladores de comunidades aisladas. Foto: Cortesía del proyecto.

El proyecto Fuentes Renovables de Energía como Apoyo al Desarrollo Local (FRE local), que ejecuta la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez” (UNISS), llega hoy a 22 comunidades aisladas de 8 provincias cubanas, en un esfuerzo mancomunado por mejorar sus condiciones de vida.

Según la profesora titular de la UNISS, Dr. C María del Carmen Echevarría Gómez, coordinadora del resultado 1, entre los principales logros se encuentra el diseño de una metodología de intervención social para la implementación de fuentes renovables de energía (FRE), en las zonas ya identificadas y en correspondencia con las características socioeconómicas del lugar.

“La metodología ya está validada e implementada, y es esto lo que distingue al proyecto nuestro. En Cuba ya hace mucho que se fomenta el uso de las FRE, como los paneles solares, pero nos toca a nosotros recopilar la experiencia y las buenas prácticas aprendidas a lo largo de los años”, explicó la especialista.

El Centro de Estudios de Energía y Procesos Industriales (CEEPI), de la universidad yayabera fue la institución designada por el Ministerio de Energía y Minas como representante por el Ministerio de Educación Superior para la coordinación del proyecto en las ocho provincias beneficiadas: Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo.

FRE local ha afianzado la alianza universidad-gobierno, al tiempo que involucra a biólogos, químicos, psicólogos, comunicadores, gestores sociales, matemáticos, lingüistas, económicos, bibliotecólogos e ingenieros a lo largo y ancho del país.

“Hemos conformado un equipo de trabajo multidisciplinario que incluye tanto a ingenieros y doctores en ciencias, como a campesinos y demás pobladores de las comunidades, quienes poseen conocimientos muy valiosos. Esa es también la esencia del proyecto: que ellos lo hagan suyo, se involucren y propongan soluciones”, aseguró la Dr. C. María del Carmen a Cubadebate.

Hasta el momento en 15 de las 22 comunidades ya se evaluaron y se identificaron las potencialidades técnicas, humanas, así como las características demográficas. En consecuencia ya están listos los primeros diseños conceptuales de la tecnología que debe implementarse en cada zona, aunque aún están pendientes de aprobación por parte de la Unión Nacional Eléctrica (UNE).

Infografía: Cortesía del proyecto.

Para el Dr. C. Ernesto Barrera Cardoso, director del proyecto, su importancia está en que las soluciones a implementar son “un traje a la medida” para dichas comunidades:

“El diseño de soluciones contextualizadas para los territorios que conforman el proyecto es una de las principales novedades de FRE local; como lo es también el abordaje integral en un escenario determinado, buscando el incremento de las capacidades productivas. Encontramos entonces ideas novedosas como el uso del biogás y su distribución a diferentes tipos de consumidores, a partir de una microred presurizada.

Nos referimos a un trabajo reconocido por la UNE y sus empresas de proyectos, las ocho universidades involucradas y los gobiernos locales, donde nos han abierto las puertas y apoyado en todo, aseveró la fuente.

Al mejorar las condiciones de vida del campesinado cubano en esas zonas aisladas de la geografía, se evita su éxodo hacia las ciudades, y se le da respuesta a su principal reclamo: acceso 24 horas a la energía eléctrica.

Actualmente y gracias al empleo de grupos electrógenos e hidroeléctricas, más de 400 familias disfrutan de las bondades del servicio eléctrico, entre cuatro y ocho horas al día, pero el costo es elevadísimo, entiéndase mil litros de diesel cada mes (por comunidad), cuando las FRE son más económicas, seguras y no contaminan el medio ambiente.

Al decir de Barrera Cardoso todas las comunidades aisladas del país tienen potencialidades diferentes, por lo cual resulta imprescindible desarrollar estudios socioeconómicos, demográficos y científicos que apoyen el empleo de las tecnologías antes mencionadas.

FRE local también ha servido como materia prima a varias investigaciones doctorales. Tal es el caso de la joven profesora de la UNISS Rosabel Pérez Gutiérrez, quien ya realiza tres estudios de caso sobre las comunidades aisladas.

“Entre los ejes fundamentales del proyecto está el enfoque de equidad en toda su dimensión, particularizando en la cuestión de género. A veces nos centramos solo en los privilegios de la mujer, cuando tenemos que hablar también de las masculinidades y las dinámicas que a veces afectan el ámbito rural. El otro eje medular es la dimensión medioambiental.

Se impone mencionar el principio de la educación popular, como metodología de trabajo, porque en cada acción realizada tenemos como propósito que los vecinos del lugar sean los protagonistas. Ellos tienen la libertad de sugerir y tanto es así, que se han arribado a las soluciones de manera conjunta, entre los académicos y los campesinos, afirmó la investigadora.

Como promedio, en cada “intervención” se reúne al 70% de la comunidad y entre todos se  identifican las potencialidades y las posibles respuestas.

Aunque el proyecto FRE local debe concluir en el año 2023, continuará la capacitación y el intercambio con los pobladores de esas 22 comunidades asiladas.

El mismo es implementado además por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el acompañamiento de la Unión eléctrica y la Universidad de Moa como entidades ejecutoras, así como otras seis universidades participantes en la región central y oriental del país. Todo como parte del “Programa de Apoyo a la Política de Energía de Cuba”, dirigido por el Ministerio de Energía y Minas. El proyecto FRE local se enmarca en dicho programa con 7,5 millones de euros financiados por la Unión Europea.

Trabajo con niños. Foto: Cortesía del proyecto.

Entre los principales beneficios del proyecto sobresalen:

  • Incrementar el acceso a la energía en zonas aisladas del Sistema Electroenergético Nacional.
  • Contribuir a la mitigación y adaptación de la comunidad al cambio climático, mediante la reducción de gases contaminantes.
  • Potenciar las actividades productivas locales a través de las Fuentes Renovables de Energía.
  • Mejorar la calidad de vida de la población mediante el acceso a los medios de comunicación.
  • Capacitar a los pobladores para la instalación y el mantenimiento de la tecnología implementada, lo que permite el aumento del empleo para los pobladores.
  • Propiciar la participación equitativa de mujeres y hombres de la comunidad.

Las áreas de intervención del proyecto son las siguientes:

  • En la provincia Granma, el municipio Río Cauto y las comunidades aisladas de interés El 1 de Santa Rosa y Ensenada del Indio.
  • En la provincia Santiago de Cuba, el municipio Guamá y las comunidades El Macho y La Magdalena.
  • En Guantánamo, los municipios Imías y El Salvador, así como las comunidades La Escondida de Monterruz, Yacabo Arriba y El Palenque.
  • En la provincia de Holguín, los municipios Mayarí y Banes y las comunidades aisladas de interés La Mora, Aguacero y Comunales.
  • En Matanzas, los municipios Calimete y Ciénaga de Zapata y las comunidades Villena y Guasasa.
  • En Villa Clara, el municipio Placetas.
  • Cienfuegos, y específicamente el municipio de Cumanayagua, y las comunidades Hoyo Padilla, San José, Río Chiquito y San Narciso.
  • La provincia de Sancti Spíritus y los municipios Sancti Spíritus y Fomento. También las comunidades aisladas de interés Alazanas, Yaguá, Cuatro Congreso y Guaranal.

Encuentro científico en 2019 entre los integrantes del proyecto FRE local. Foto: Cortesía del proyecto.

Encuesta a líderes de la comunidad Santa Rosa en Río Cauto. Foto: Cortesía del proyecto.



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