Para que “Vivir Más” sea también vivir mejor

Jueves, 26 de septiembre del 2019 / Fuente: Granma / Autor: Lisandra Fariñas Acosta

Cartel alegórico al envejecimiento

Las estadísticas del cierre del año 2018 daban cuenta que el 20, 4 % de la población cubana tiene 60 años y más, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Las proyecciones apuntan a que estas cifras continuarán aumentando y para el año 2030, aproximadamente el 30 % de las cubanas y cubanos superará las seis décadas de vida.

El envejecimiento de estructura de edades de la población es el principal proceso demográfico que vive Cuba, en un contexto donde el único grupo de población que crecerá es el de 60 años y más, sobre todo de 75 años en adelante.

No es fortuito que, unido a los desafíos de garantizar una atención de salud de calidad y ajustada a las necesidades de este grupo, se imponga la necesidad de trabajar en cómo lograr que estas personas vivan un envejecimiento activo y saludable.

Son algunos de los motivos que llevaron al Ministerio de Salud Pública (Minsap), a través de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades (Prosalud), con la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Cuba, a impulsar la campaña de comunicación «Envejecer es Vivir Más».

La estrategia pensada para un periodo de 3 años fue dada a conocer en la sede de Prosalud este miércoles—apenas unos días antes de que se celebre el próximo primero de octubre el Día Internacional de las Personas Mayores— y busca potenciar una imagen positiva del envejecimiento a partir de transformar la percepción, muchas veces negativa, que tienen las personas sobre este proceso natural.

Para el doctor Alberto Fernández Seco, jefe del departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Minsap, es importante la comprensión de que la atención a las personas mayores no es un asunto exclusivo de un único sector, como por ejemplo la salud.

De ahí que ponderó las ventajas de que Cuba cuente con una política en dicho ámbito, que integre a los diferentes actores sociales y en la cual los medios desempeñan un rol esencial. Se necesita desmontar estereotipos, potenciar las capacidades de estas personas y visibilizar esa etapa de la vida como algo natural. Se trata de mantener la dignidad de nuestros adultos mayores en los hogares, las calles, las instituciones de salud, todos los espacios…, dijo.

«Todas las personas que hoy llegan a los 60 años en Cuba han recibido todos los beneficios de la Revolución: educación, alimentación, atención médica…» Sin embargo, aún es necesario continuar cambiando modos de pensar, para dejar de concebir la vejez como un problema, añadió.

Alcanzar el máximo bienestar

El doctor José Moya, representante OPS/OMS Cuba, comentó que la esperanza de vida en nuestro continente es de 75 años para los hombres y 80 años para las mujeres. En el caso de Cuba es de 78 años para los hombres y de 82 para las mujeres, según los indicadores básicos que publicó la OPS el año pasado.

Hacia el año 1950 las personas mayores de 60 años en la región eran apenas el 9% de la población y para el año 2014 ya alcanzaban el 14%. «Se estima que en el año 2050 ese porcentaje ascenderá al 26%, una de cada 4 personas será un adulto mayor», señaló.

En las Américas—explicó—, cuando una persona llega a los 60 años tiene 21 años por delante de esperanza de vida y si cumple 80 años puede vivir hasta 8 años adicionales, o incluso más. «Todos nos debemos sentir felices por estos resultados. Sin embargo, la calidad y el bienestar de vida de las personas adultas dependerán de un factor clave: su salud».

En ese sentido, el representante de OPS/OMS en Cuba, reflexionó sobre el hecho de que el incremento de años de vida puede venir acompañado de enfermedades crónicas, de discapacidad o de afectación de la salud mental.

No obstante, en contra de lo que se suele pensar, numerosa evidencia científica ha demostrado que la aparición de las discapacidades y dependencia pueden ser modulada y pueden ser prevenida, resaltó.

«Por eso hablamos de envejecimiento saludable, de Vivir Más, de un estado positivo físico, mental y social. La posibilidad de vivir más tiempo es un recurso muy valioso para cada uno de nosotros como personas, y también para la sociedad en general. Las personas mayores pueden participar en la sociedad y contribuir a ella de muchas maneras, como mentores, cuidadores, artistas, consumidores, innovadores, emprendedores y miembros de la fuerza de trabajo. Este compromiso social puede a su vez reforzar la salud y el bienestar de las personas mayores».

La OMS en su Informe Mundial sobre Envejecimiento y Salud, publicado en 2014, amplió el concepto de envejecimiento saludable al proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez, recordó Moya.

Insistió en el hecho de que el envejecimiento saludable es un proceso que abarca la totalidad del curso de vida, «por lo tanto, se construye cada día y requiere la participación de todos los actores, de una respuesta intersectorial. La alimentación saludable, la actividad física, no fumar, beber alcohol con moderación, son hábitos que se construyen día a día», dijo.

Una ciudad para todas las edades

Justamente, la nueva campaña de comunicación, se propone incentivar en las personas mayores un estilo de vida activo, que redunde en una mayor salud física y psicológica; fomentar la participación de este grupo poblacional en todos los ámbitos de la vida, a partir de su experiencia y las enseñanzas a transmitir; la importancia del diálogo intergeneracional y contribuir a concientizar sobre la necesidad de crear espacios y ciudades amigables.

Sobre este último aspecto, Jesús Menéndez, especialista del Centro de Investigaciones de Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited), refirió que no se trata solo de mejorar infraestructura como calles, aceras o establecimientos de servicios, sino que hay acciones que no dependen de inversiones.

«Hablamos de que los choferes paren donde está establecido, no casi sobre las raíces de los árboles en las aceras, que no frenen y arranquen de pronto, que den tiempo a las personas para subir y bajar de los ómnibus. Hablamos de que los servidores públicos den un buen trato a las personas mayores», manifestó.

Los entornos amigables abogan a favor de aumentar el empoderamiento de las personas mayores, como una parte activa de la sociedad, entendiendo que aún tienen mucho para aportar, incluso en términos económicos, señaló.

En ese sentido, Menéndez y Gema Selena, también del CITED, comentaron experiencias como las del municipio capitalino de Plaza de la Revolución, el más envejecido del país, que ya trabaja en un proyecto de esta naturaleza denominado Programa Integral de Envejecimiento Saludable, (PIES-Plaza), así como una iniciativa en Alamar, también para fomentar comunidades amigables. En ambos casos, señalaron, ha sido decisivo el involucrar a los gobiernos locales.

A juicio del doctor Pablo Feal, director de Prosalud, un aspecto importante que ha tenido en cuenta la campaña, es la necesidad de visibilizar el proceso de envejecimiento en las mujeres, pues ellas en vejecen en condiciones y contextos sociales diferentes a sus pares del sexo masculino; además de contribuir a desmontar estereotipos negativos asociados a las personas mayores y a mostrar la heterogeneidad de este grupo de edad.

Manifestó que ello está presente en las cinco líneas fundamentales del proyecto: fomentar el autocuidado de la salud desde la primera infancia, la convivencia intergenarcional en los hogares cubanos, la preparación y orientación a los cuidadores para que cuiden protegiendo también su salud, la creación de entornos amigables y libres de maltrato con la tercera edad, y la imagen que se construye de la vejez desde los medios de comunicación y otros espacios.



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