¿Qué se hace en Cuba para mejorar la gestión de los recursos fitogenéticos y las semillas?

Miércoles, 12 de agosto del 2020 / Fuente: Granma

 La siembra de granos como el frijol y el maíz, se respalda con un 60 % de semillas certificadas. Foto: Archivo

Debido a su impacto en los rendimientos agrícolas y forestales del país, y por constituir la base biológica de la seguridad alimentaria en Cuba, los recursos fitogenéticos y las semillas cuentan hoy con una política rectorada por el Ministerio de la Agricultura (Minag) y un compendio legislativo que garantiza su correcta instrumentación.

De acuerdo con Rolando Quincoses Arteaga, director de Semillas y Recursos Fitogenéticos del Minag, el objetivo de esta política es garantizar el soporte tecnológico para la conservación y el uso de los recursos fitogenéticos, así como para mejorar la calidad de las semillas e incrementar los rendimientos del sector.

«En ella se establecen 19 principios que ordenan la actividad de los Recursos Fitogenéticos y las Semillas, en concordancia con los tratados internacionales de los que Cuba es firmante, como la Convención de Diversidad Biológica y el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura; además, en el marco de la Organización Mundial del Comercio forma parte del acuerdo sobre los aspectos de propiedad intelectual».

Entre los principios fundamentales de la Política, el directivo destacó el rescate y protección del material genético, así como las especies vegetales protegidas en ambientes naturales. Con este propósito, se desarrollan programas de fitomejoramiento para la obtención de variedades e híbridos adaptados a los impactos actuales y futuros del cambio climático.

«También se perfecciona el sistema de semillas que articule, desde la semilla original y básica, producida en los institutos de investigaciones y las universidades, hasta la obtenida por los productores seleccionados. Además, se implanta el control estatal de la producción de semillas, garantizando la inspección y certificación de estas», puntualizó.

Quincoses Arteaga agregó que el documento rector comprende un tratamiento priorizado por el plan de la economía del país, en cuanto al equipamiento, insumos y servicios para la producción especializada de simientes. Asimismo, se incorpora en el programa de formación de obreros calificados y técnicos medio, el tema de los recursos fitogenéticos y las semillas, y se prevé una actualización  respectiva de los programas de estudios en las universidades.

El Director de Recursos Fitigenéticos y Semillas del Minag añadió que, para el año 2030, la instrumentación de la política proyecta conservar en ambientes naturales el 90 % de las especies vegetales útiles para la alimentación y la agricultura, y el 100 % del material genético caracterizado en bancos de germoplasmas. De igual forma, se pretenden consolidar los programas de fitomejoramiento de los cultivos, con énfasis en pastos y forrajes, maíz, café, frijol, papa, forestales, tomate, pimiento, lechuga y frutales, así como lograr un potencial productivo de 32 millones de vitroplantas por año.

«También se trabaja para disponer del 100 % de las semillas certificadas que demanden las producciones agrícolas y forestales, y para lograr el 100 % de la inspección y certificación de las áreas destinadas a la producción de semillas botánicas, agámicas (viandas) y biotecnológicas», concluyó.

De igual forma, la citada fuente refirió que, para dar cumplimiento a la Política de Semillas y Recursos Fitogenéticos, se elaboró un marco regulatorio conformado por el Decreto Ley No. 388 del 7 de octubre de 2019, «De Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y Semillas», y más recientemente, el Decreto No. 10 del 17 de julio de 2020, que constituye el «Reglamento del Decreto Ley No. 388».

«Esta norma regula la conservación y utilización de los recursos fitogenéticos, así como su acceso, y el sistema de calificación, aprobación y cancelación de variedades comerciales. También comprende las regulaciones aprobadas para la cadena de producción de semillas, conservación y comercialización, la aplicación de la Ingeniería Genética y la Biotecnología en la obtención de variedades y la producción de semillas, y las

regulaciones para la importación y exportación de ellas. Además, el Decreto Reglamento establece los procedimientos que implementan lo regulado en el Decreto Ley y los responsables de su ejecución», aseguró Quincoses Arteaga.

Las semillas en Cuba, punto de partida de nuestro sistema agroalimentario

La función relativa a las Semillas y Recursos Fitogenéticos está organizada por un sistema que abarca los ámbitos nacional, provincial y municipal, cuyo rector es el Minag. De acuerdo con el directivo, en el sistema estatal presupuestado –a nivel nacional– existen, además de la Dirección de Semillas del Ministerio, un grupo científico-técnico a propósito de este tema, así como los institutos de investigaciones y las universidades donde se incluyen estas líneas de conocimiento.

«Las provincias y municipios están representados por las delegaciones o las direcciones de Agricultura de ambos niveles, las cuales incluyen a los especialistas de semillas y recursos fitogenéticos, quienes se encargan de ejecutar, implantar y controlar la política de prospección, conservación, introducción, mantenimiento, documentación y utilización de los recursos fitogenéticos y de semillas, así como de los laboratorios de ensayos para la calidad y las estaciones de protección de plantas», aseguró Quincoses Arteaga.

Asimismo, el directivo subrayó que el ciclo de obtención y categorización de las semillas comienza con la conservación, mantenimiento y mejoramiento de los recursos fitogenéticos. Los institutos de investigaciones y las universidades –dijo– obtienen la semilla original, realizan el trabajo de extensión en diferentes condiciones edafoclimáticas y evalúan el nuevo producto en el Registro Público de Variedades Comerciales.

«Estas entidades multiplican ese material para obtener la semilla básica, la que contratarán y venderán a la empresa Productora y Comercializadora de Semillas y a las empresas agropecuarias, responsabilizadas de su multiplicación en las categorías de Registrada y Certificada, y contratarán con las cooperativas y agricultores seleccionados los volúmenes necesarios para respaldar las siembras comerciales», explicó.

Asimismo, señaló que la estructura funcional del Sistema de Semillas y Recursos Fitogenéticos de la República de Cuba está conformada por 20 institutos de investigaciones, pertenecientes al Minag (10), al Ministerio de Educación Superior (6), al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (2), al grupo empresarial AzCuba (1), y a la empresa BioCubaFarma (1). Además, componen este sistema las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial atendidas por el Minag, la red de fincas municipales de semillas de la Agricultura Urbana y Suburbana, y la Unión Agropecuaria Militar, así como el grupo empresarial agropecuario del Ministerio del Interior.

Esta actividad, según refiere el Director de Recursos Fitogenéticos y Semillas del Minag, cuenta con una base productiva sólida, conformada por 229 unidades básicas de producción cooperativa, 166 cooperativas de producción agropecuarias y 3 723 productores agrupados en cooperativas de créditos y servicios. El sistema cuenta con 1 739 trabajadores, de ellos 220 en el sistema presupuestado.

«La producción de semillas abarca un área nacional de 46 485,18 hectáreas, que representa el 1,45 % de la tierra agrícola cultivable. De ellas, para cultivos varios se destinan 6 803,6 hectáreas; para plantas medicinales, 21,4; los cítricos ocupan 41,49; el arroz, 6 818,2; los pastos y forrajes 1 409,66; destinadas al sector forestal están 1 135,15; mientras que el café, el cacao y el tabaco ocupan 287,8, nueve y  135,15 hectáreas, respectivamente; la producción de semillas de caña abarca unas 22 868,1», informó.

El directivo añadió que actualmente en el país presenta renglones más favorecidos por la certificación de semillas para la siembra comercial, y destacó entre estos cultivos líderes, el arroz, el tabaco, el café y el cacao, estos dos últimos con el 90 % de las semillas certificadas. No obstante, alegó también que existen especies en las que se trabaja fuertemente para recuperar el terreno perdido en los últimos años, como son los casos de las viandas, los pastos y forrajes, y las plantas proteicas.

«Aunque los resultados son insuficientes para dar respuesta a la demanda de semillas con calidad que presenta el país, se aprecian avances significativos en la categoría genética de estas», concluyó.



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