Siete lustros devolviendo esperanzas

Lunes, 26 de febrero del 2024 / Fuente: Granma / Autor: Orfilio Peláez

 

Fundado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 26 de febrero de 1989, el Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren) es una institución científico-médica de referencia nacional y mundial, por sus resultados en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, el trastorno del espectro autista, la parálisis cerebral, la epilepsia, las lesiones raquimedulares y otras dolencias.

En sus 35 años de labor investigativa y asistencial, los profesionales del Ciren también desarrollaron avanzadas tecnologías y procedimientos dirigidos a estimular la neuroplasticidad (capacidad natural de las células del sistema nervioso para regenerarse anatómica y funcionalmente, después de traumatismos y enfermedades), cuyas aplicaciones posibilitaron sacar de la invalidez total o parcial a cientos de pacientes cubanos y de un alto número de países.

Dentro de los hitos científicos de la entidad, resalta el de haber sido pionera en la realización de trasplantes celulares en el sistema nervioso central, que devino alternativa terapéutica para la enfermedad de Parkinson, y la introducción, en 1995, por primera vez en el mundo, de la subtalamotomía en la terapia de esa propia dolencia, con resultados muy promisorios.

La relación incluye, la aplicación de la cirugía estereotáctica ablativa funcional, y la introducción y desarrollo de la cirugía para pacientes epilépticos, que presentan resistencia a la terapia farmacológica indicada contra ese padecimiento.

Vinculado al tema, el Ciren conduce un grupo de investigaciones basadas en la aplicación de técnicas neurofisiológicas, fundamentalmente la electroencefalografía, estimulación magnética transcraneal y electrocorticografía intraoperatoria.

Es relevante la obtención de imágenes de resonancia magnética (irm) con aproximaciones cuantitativas en la evaluación de la sustancia gris y blanca, y las imágenes funcionales obtenidas mediante el empleo de la tomografía por emisión de fotón único (Spect).

El uso de estas herramientas tiene la finalidad de evaluar los estados ictales (crisis epilépticas) o interictales (entre crisis epilépticas), a fin de determinar las áreas epileptogénicas, es decir, aquellas en las que se manifiesta la lesión cerebral, información de suma utilidad para lograr un resultado más favorable de la cirugía.

Otros hechos notables en el quehacer de la institución son el establecimiento del programa de atención a pacientes con secuelas de enfermedades neurológicas, más conocido por Programa de Restauración Neurológica, y el programa Restauración Biológica General (Rebioger), dirigido a mejorar la calidad de vida para enfrentar el envejecimiento cerebral y favorecer la atención a los síndromes metabólicos. 

 

PROFESIONALIDAD Y ALTA TECNOLOGÍA

El doctor y máster en Ciencias Héctor Vera Cuesta, director general del Ciren, precisó a Granma que hoy se atienden en la institución todas las enfermedades o lesiones del sistema nervioso central.

La lista incluye, por ejemplo, las atrofias multisistémicas, parálisis supranuclear progresiva, ataxias cerebelosas, temblor esencial, enfermedad de

Alzheimer, paraplejias y cuadriplejias por lesiones traumáticas, secuelas de tumores medulares, esclerosis múltiple, secuelas de accidentes cerebrovasculares, enfermedad de cuerpos de Lewy, paraparesia espástica hereditaria, parálisis cerebral, trauma raquimedular, mielitis transversa, y disfunciones del lenguaje, el aprendizaje y de la conducta.

Vera Cuesta recalcó que los principales proyectos investigativos que impulsa el Ciren están relacionados con el estudio de la epilepsia refractaria al tratamiento, la evaluación de marcadores biológicos para el diagnóstico del deterioro cognitivo en la enfermedad de Parkinson, el trastorno del espectro autista y la estimulación cerebral no invasiva.

«Lo último es un método diseñado para tratar las enfermedades neurosiquiátricas y sus secuelas. Esta alternativa no sustituye en ningún caso el tratamiento farmacológico o sicoterapéutico convencional, es más bien un adyuvante del mismo, y el protocolo de tratamiento lo ajustamos a las características del paciente y a los síntomas.

«Este avance de las neurociencias es aplicable para el tratamiento de Parkinson, depresión y ansiedad, parálisis cerebral, estrés postraumático, infarto cerebral y otro grupo de enfermedades. Hasta el presente hemos observado, de manera general, en nuestros pacientes mejora del estado de ánimo, atención, memoria, lenguaje, junto a un incremento de la capacidad de coordinación visual y motora, y en la velocidad de reacción», explicó.

Sobre el Programa de Restauración Neurológica, dijo, hacemos el tratamiento personalizado e intensivo, «con atención médica especializada, que se ofrece por ciclos terapéuticos de cuatro semanas (28 días), de lunes a viernes, y medio día del sábado».

Justo es destacar que el equipo multidisciplinario de especialistas del Ciren desarrolló un tratamiento neurorrestaurativo para pacientes que presentaron secuelas neurológicas tras cursar la enfermedad de la COVID-19, tanto del sistema nervioso central como del periférico.

Dotado de un capital humano de primer nivel, conformado por 327 profesionales, de ellos 118 con categoría docente o investigativa y 16 doctores en Ciencias, en el Ciren se han atendido alrededor de 12 370 pacientes de casi un centenar de países, y 6 396 cubanos.



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