Dos carreras de ciencias promovidas por la Revolución

Lunes, 23 de octubre del 2023 / Fuente: Granma / Autor: Orfilio Peláez

Considerada la madre de las llamadas ciencias básicas, la matemática acompaña el progreso de la humanidad desde tiempos remotos, y fue clave en el surgimiento de la Ley de Gravitación Universal, la Teoría de la Relatividad, la Mecánica cuántica y otros muchos resultados que marcaron un antes y un después en la evolución de la sociedad.

En la actualidad, ese rol protagónico se ha reforzado, y ningún país que aspire a colocar la investigación científica y la innovación como una cuestión de máxima prioridad, puede prescindir del desarrollo de esa disciplina científica, que hoy se imbrica, en vital alianza, con otras pujantes ramas del conocimiento, entre ellas la computación.

Para Cuba en particular, la Reforma Universitaria emprendida en 1962, apenas tres años después del triunfo de la Revolución, representó el punto de partida que sentaría las bases para el despegue de la ciencia de los números y las ecuaciones, al crearse la carrera de la Licenciatura en Matemática, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana (UH), y dos años después, la carrera de Profesores de Matemática en su Facultad de Pedagogía.

Según recalcó el doctor en Ciencias Matemáticas Luis Ramiro Piñeiro, presidente de la Sociedad Cubana de Matemática y Computación, en nuestro país no existía tradición en la formación de especialistas dedicados a la investigación en esta esfera y sus aplicaciones. Tampoco se contaba con un claustro preparado para acometer la transformación deseada.

«En esos primeros años, las clases eran impartidas por profesores sin experiencia y por alumnos ayudantes de años superiores, quienes debían estudiar previamente las asignaturas. La dedicación ejemplar y el espíritu de superación de aquellos maestros es una de las razones que permitieron alcanzar los niveles de desarrollo actual de la ciencia en Cuba.

«Imposible no mencionar el apoyo de decenas de matemáticos de diferentes naciones, quienes durante años contribuyeron a la formación de los profesionales cubanos y a la asesoría e implementación de nuestros planes de estudio».

Para el profesor Luis Ramiro (atesora más de siete lustros de labor docente en la propia Facultad de Matemática y Computación de la UH), la investigación matemática en Cuba es fruto de la Revolución, pues impulsó su desarrollo y transformó el papel de esta ciencia y el de los matemáticos cubanos en la sociedad y los llevó a niveles muy altos y competitivos, con visibilidad y reconocimiento nacional e internacional.

«Hoy en la sociedad cubana la matemática está presente en la mayoría de los sectores de la economía y la sociedad; nuestros graduados trabajan en grupos multidisciplinarios, en la búsqueda de soluciones a diversos problemas de la agricultura, el transporte, la minería, la biotecnología y la industria farmacéutica, la aviación, la energía, la planificación territorial, la salud, la meteorología, la ingeniería y la arquitectura.

«Un ejemplo ilustrativo reciente es el papel desempeñado por los modelos matemáticos en el enfrentamiento a la COVID–19, sobre todo en lo referido a los pronósticos de su probable comportamiento, en los ensayos clínicos, en la validación de las vacunas cubanas, en los estudios de eficacia y eficiencia, en la toma de importantes decisiones económicas, sociales y políticas para evitar el colapso del sistema de Salud, trazar la estrategia de vacunación y lograr producir las cantidades de vacunas y medicamentos necesarios».

SUBIENDO LA PARADA

En 1969 se creó el Plan Cálculo con el objetivo de potenciar el desarrollo de la computación en Cuba. Entre sus tareas específicas estaba la introducción de computadoras más potentes que las adquiridas hasta ese momento, la calificación del personal necesario para la explotación de estos equipos, y extender el uso de la computación.

Un año después, el país logra una proeza tecnológica sin precedentes en América Latina, con la terminación, en el Centro de Investigación Digital, de la primera minicomputadora cubana, la CID 201, cuyo diseño electrónico y mecánico, circuitos impresos, de software de base y de herramientas de software para su aplicación, fue realizado totalmente por especialistas de la Mayor de las Antillas.

Paso crucial para el despegue de la promisoria rama científica fue la inauguración, en enero de 1971, de la carrera de la Licenciatura en Ciencias de la Computación, en la Escuela de Matemática de la UH y en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, con el propósito de garantizar la formación de especialistas altamente calificados.

Bajo el auspicio de la Academia de Ciencias de Cuba, el 31 de octubre de 1978 quedó constituida, con carácter nacional, la Sociedad Cubana de Matemática, devenida, 11 años después, la actual Sociedad Cubana de Matemática y Computación (SCMC).

La SCMC, que ahora celebra su aniversario 45, desempeña desde entonces un meritorio trabajo en el desarrollo y divulgación de ambas ciencias dentro y fuera de nuestras fronteras.

Así creó el premio Pablo Miquel (primer Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas que tuvo Cuba), para reconocer los mejores resultados teóricos y aplicados en el campo de la matemática, la computación y sus enseñanzas; el premio Raimundo Reguera, para distinguir la labor de los más destacados profesores de matemática y computación del país; y el premio Sofía Kovalevskaya, que honra a las mujeres matemáticas con aportes científicos relevantes.

También promueve los eventos científicos denominados Compumat, junto con convocar y apoyar diferentes concursos de conocimiento, como son la Olimpiada Nacional Universitaria de Matemática y la Olimpiada Iberoamericana de Matemática Universitaria.

De acuerdo con lo expresado por el doctor Luis Ramiro Piñeiro, urge lograr el reconocimiento social que haga atractivas las carreras de matemática y computación, junto a la formación de profesores.

«Nos queda un amplio camino por recorrer para lograr que los nuevos especialistas que egresen de ambas licenciaturas estén a la altura de satisfacer las necesidades concretas que tenga el país, que sean capaces de trabajar por establecer las conexiones entre las diversas ramas de la matemática y la computación, y aportar soluciones efectivas a los desafíos que encara el desarrollo actual y futuro de la ciencia y la tecnología en Cuba».



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